El Adiós al querido Negro Díaz

15871819_1200860743328075_2605728712609111147_nAntonio Cayetano Díaz: Falleció a los 86 años el día 31 de diciembre de 2016. Se le detectó una enfermedad terminal que lo llevo a padecerla durante los últimos dos meses, estando estos últimos 15 días en la Unidad de Terapia Intensiva del Sanatorio La Entrerriana. A este sector la familia le dedica unas palabras de agradecimiento, por la excelente atención, comprensión y contención brindada.

Muchas gracias por tanto…!!

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Recordamos a Juan “Negro” Dumé

Mi tío Juan.
Lo conocí muy chico, pero los momentos que pasamos quedaron grabados. Recuerdos, muchos… anécdotas, cuentos, chistes.. para todo siempre había un refrán, una imitación, un personaje. Compartimos muchas cosas gracias a Dios, que ayudarán a tener tu recuerdo vivo, por siempre.

Ese hombre que tal vez no tuvo tantas oportunidades, que no leía tanto, pero podía recitar horas.. Que no necesitaba de grandes

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Juan y su hija Noelia

palabras para dar grandes consejos, y lo que se proponíaaprender, lo hacía. De buen humor y solidario, nunca faltaba su recorrida por casa para vernos, si alguno estaba enfermo o le pasaba algo. Apoyándonos en lo que hagamos, siempre, presente.

Animándonos en las malas, y compartiendo las buenas. Para nosotros era más que un tío.. Una persona que no voy a olvidar, una persona que sembraba amistad por donde caminara, que siempre tenía un nuevo amigo para compartir una pesca, un asado, un vino…un momento.
Ayudar, no importaba cuanto te conociera, él tenía eso que pocos tienen, ayudar sin esperar nada a cambio. No importa si tenía poco en su bolsillo, en la mesa siempre entraba un plato para alguien mas. Así formó su familia, y así son, de corazón inmenso.
Recordar siempre, que en la vida estamos de paso, y que lo más importante no es lo que uno tiene, sino, la huella que uno deja en sus seres queridos. Un hombre con defectos como todos, pero con valores como pocos…
Te voy a extrañar
Nota escrita por Nicolas Main, sobrino de Juan “Negro” Dumé
 

Homenaje Nilda Stang de Gareis “La Tía Nilda”.

El sábado 30 de Julio de 2016 a los 67 años de edad falleció Nilda Stang de Gareis mas conocida como “La Tía Nilda”, una persona muy querida y conocida en nuestra ciudad. Semanario Magazine quiso rendirle un pequeño homenaje contando quien fue esta gran mujer.

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Agradecemos a Luciana Gareis (hija) y a Walter Elias.

Nilda Stang nació el 16 de Julio de 1949 en distrito sauce vivió siempre en Oro Verde, como hasta los diez años vivió cerca del Inta en un campo y después se mudo, a los 20 años se caso con Juan Paulino, junto a su esposo a fines de los años 60 empezaron a trabajar juntos en un almacén ramos generales y bar llamado “los amigos” sobre la avenida del Castillo donde hoy está la veterinaria San Benito. Una anécdota del almacén: en el fondo funcionaba un salón bailable apodado JP. la gente de Oro Verde se acuerda porque ahí se hacían casamientos, 15 años, reuniones familiares etc.
Ese almacén estuvo funcionando 25 años , en 1988 empezó con la pensión de estudiantes y en 1992 se inauguroel hotel Oro Verde. Durante 21 años estuvo ella junto a su esposo al frente de el y 2013 deciden venderlo.

Era profesora de dactilografía
Ayudó siempre en la comunidad y a los vecinos cuánto pudo.
Era una gran mujer, ejemplo de trabajo esfuerzo lucha y emprendimiento

Fue una gran colaboradora junto a su esposo de cuando se inició el municipio que estaba en calle los Cardenales
En fin, tenía espíritu y era servicial para con todos y todo si le pedían una mano.

Hay muchas historias y anécdotas por contar de “La Tía Nilda”

Walter Elias fue una tantas de las personas que llego a conocerla y escribió en su facebook personal estas palabras…

Allá por 1991, decidí estudiar Bioingeniería. Eso implicaba dejar todo e irme a Oro Verde, a casi 1000 km de distancia de mi ciudad natal. Ir por nuevos caminos no es fácil. Alejarse de los afectos, vivir solo, cambiar los hábitos, conocer gente nueva. Tarea nada sencilla, con 18 años de edad. Así y todo, con un panorama no muy alentador pero con el apoyo incondicional de la familia, emprendí la nueva aventura. El primer viaje, en diciembre de 1991, fue en colectivo (en la desaparecida empresa Villa María que cubría la distancia entre Mendoza y Paraná) y con la compañía de mi papá. Llegamos a la terminal vieja de Paraná (muy mala impresión inicial) y tomamos “el 15″ en Cura Álvarez y Echagüe. Al colectivero, al que aún encuentro a veces y charlamos, le preguntamos donde bajarnos o si conocía a alguna persona de referencia. Amablemente nos dijo que nos avisaría cuando descender del colectivo, que sería en el hotel y que habláramos con Nilda. El trayecto hasta Oro Verde era interesante, con mucho verde y pocas casas. El colectivo, un viejo Mercedes Benz rojo desteñido y adornado con fileteado porteño. Metros antes de llegar nos gritó” “Estamos llegando, es la obra en construcción. Que tengan buenos días”.

Descendimos y nos encontramos con un edificio a medio terminar, con evidente trabajo de obra pero detenido por la llegada del fin de semana. Llamamos a la puerta y fuimos recibidos amablemente por la misma persona que durante años recibió a cientos de estudiantes de muchas generaciones: Nilda Stang de Gareis. Nunca olvidaré su amplia sonrisa y su trato cordial.

“Bienvenidos, soy Nilda, pasen”. Nos ubicó en la habitación número 2 y dialogamos ampliamente. De ahí en adelante surgió una linda amistad que perduró durante 25 años. Muchos hermosos momentos vividos. Cuando mis padres me visitaban, se alojaban en el Hotel, que creció y se convirtió en un símbolo de la Ciudad Universitaria. Nilda y su esposo Juan entablaron amistad con mis padres. Tiempo después, me di cuenta que la Bioingeniería no era lo mío pero ya había echado raíces en Oro Verde; en 2003 construí mi pequeña casita y los constructores se alojaron en el Hotel. Muchas veces Nilda “me hizo precio” o no me cobró, o “me aguantó” con el pago. Pero siempre con su sonrisa. Me casé, tuve a mi hija, compré mi primer auto. En 25 años entablé amistad con sus sobrinos Gastón, Darío, Carolina, Adriana, Viviana, Mabel, Morena, con sus hermanas, especialmente con Alcira y muchos otros parientes, amigos y conocidos. En las largas caminatas hasta la Escuela Alberdi, siempre la crucé con Juan, su compañero inseparable. Nunca faltaron las felicitaciones por los logros como en 2010, cuando me recibí de Licenciado en Bioinformática o el abrazo consolador, cuando mi papá emprendió el camino eterno. Creo que pocas personas me han marcado en la vida y que menos aún me han dejado claros ejemplos de cómo hay que afrontarla. Y Nilda es una de estas. Su partida me encuentra a la distancia, en un viaje de trabajo. Pero no puedo dejar de dedicarle unos momentos y escribirle lo que siento y desearle a sus allegados, especialmente a Juan y Luciana, una pronta resignación que no será nada fácil porque Nilda iluminaba sus caminos, como muchos otros caminos de quienes la conocieron. El cielo hoy está de fiesta. Seguro mi papá está ahí también, brindando. Gracias Nilda, y hasta siempre.

Nilda Stang de Gareis “La Tía Nilda”
1949—2016

“Pelado” Ramirez, conductor del “Canberra”

El Pelado era el chofer del “Canberra”, el mítico colectivo de la Escuela Alberdi, por años. Siendo gurizón, todavía, y después de terminar el laburo en las Secciones, veo que un grupito de mis compañeros hablaba con el Pelado, que vivía casi enfrente de la plaza de la Escuela.

“No sabés lo que fue” alcancé a escuchar, en una conversación que ya había comenzado. “La cuestión fue controlar el colectivo. Felizmente salió todo bien.” El Pelado contaba con lujo de detalles cómo se había quedado sin frenos bajando de una empinada loma, en Córdoba. “Y lo fui maniobrando con los cambios. Llegamos abajo sin ningún rasguño.” Y se echó a reír. Cuando nos f1978717_10205343004797300_3069006300067209153_nuimos para el Internado, el Topo Beltramino me dice: éste nos metió una hueca.

Al año siguiente, íbamos a Carlos Paz con una delegación de la Escuela a la casita. Vi cómo el Pelado, maniobraba entre las lomadas, manejando con una mano. Yo me acerqué, mientras bajábamos, regulando y le digo: “Todo bien, Jefe?” Sí, negro, me largó. Una vez me quedé sin freno, dijo, y me cerró un ojo.

Siempre te recordaremos, Pelado Ramírez.

Andrés Borgetto, alberdino, promoción bachiller 1983

Luis Armando Gianotti, héroe de Malvinas

Luis GianottiEl 21 de julio de 1963 nacía en Oro Verde, Entre Ríos, Argentina, Luis Armando Gianotti. Desde muy temprana edad, se sintió cautivado por los buques, expresando su gusto a su madre quien con nostalgia recuerda su inclinación a la carrera militar. Hoy ya no está entre nosotros. Murió en cumplimiento del deber. Pero lo homenajeamos con esta página, dedicada a su vida.

 

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Juan, el indio

injuanHace algún tiempo, vivió en Oro Verde un personaje casi legendario que supo ganarse el cariño de los primeros habitantes. Vino de lejos, quizá del Chaco, como recuerdo vivo de tiempos que nadie quiere recordar. Llegó aquí oculto, con una leva del ejército siendo uno de los últimos testimonios del horror de la guerra “civilizada” contra los hijos de esta tierra.

Juan, como lo llamaban, contaba que los habían arrancado de su familia, alejado de su padre, el cacique de la tribu.

Al llegar a Entre Ríos trabajó en las obras de construcción de los cimientos de la Casa de Gobierno y de la Municipalidad de Paraná.

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“La Martita” de Breglia Hnos. un emprendimiento que marcó la historia

por Raúl Salinas

Antigua construcción demolida en 2012, en la esquina de Av. Del Castillo y Los Jacarandáes
Antigua construcción demolida en 2012, en la esquina de Av. Del Castillo y Los Jacarandáes

Mi padre, nacido en esta zona allí por 1914, me contaba que en Oro Verde la actividad comercial se inició con el típico almacén de ramos generales, mereciendo aquí una mención muy especial Don Carlos Politi un verdadero hombre de bien, incansable colaborador en todo emprendimiento de carácter comunitario. En éstos almacenes, me olvidaba, también se podía tomar una copita y jugar un truco de cuatro.

Promediando la década del cincuenta llegó una firma de Buenos Aires, Breglia Hermanos, que se radicó aquí instalando una explotación avícola, ocupando casi un tercio sur (10.000m²) de la primer manzana sobre la ruta a Diamante, viniendo desde Paraná. Actualmente comprendida entre las calles Los Horneros (Actual Av. Int. Carlos del Castillo), Los Jacarandaes, Los Cardenales y Los Chañares.

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La historia de los cajones de huevos

OLYMPUS DIGITAL CAMERADesde tiempos remotos, cuando se comenzaba la diagramación de un futuro pueblo, lo primero que se construía era un templo para agradecer o pedir a Dios por las intenciones de los fieles habitantes.  Pero en Oro Verde no ocurrió así.

Allá por 1960 se realizó una misión arquidiocesana y para sorpresa de todos, hubo trece casamientos de personas mayores. Esto fue posible gracias a la colaboración del joven Tito Díaz, quien realizó un censo casa por casa. El Padre Strita fue el encargado de la misión. Oriundo de Córdoba, se alojó en la casa de la familia Díaz.

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