Proponen dar caza al primer visitante de otro sistema solar

Científicos analizan la posibilidad de lanzar una misión para interceptar y explorar el extraño asteroide interestelar mientras se aleja del Sol.

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La primera visita de un viajero interestelar ha supuesto un auténtico acontecimiento para los astrónomos. El pasado 19 de octubre, el telescopio Pan-STARRS1, en Hawái, localizaba un débil punto luminoso que se desplazaba a gran velocidad por el espacio, alejándose del Sol. Por su extraña órbita, pronto se dieron cuenta de que el cuerpo, un asteroide, procedía de más allá del Sistema Solar, llegado de un viaje a través del espacio de varios millones de años. Nunca antes habían visto algo semejante.

Los científicos pudieron describir con detalle el asteroide, bautizado 1I/2017 U1 y conocido popularmente como Oumuamua («mensajero de lejos que llega primero», en hawaiano). Rocoso y metálico, mide 400 metros de largo, unas cuatro veces la altura de la Estatua de la Libertad, y tiene una curiosa forma alargada que recuerda a un extintor de incendios. Las observaciones también revelaron que originalmente provenía de la dirección de Vega, la estrella más brillante en la constelación de Lyra. Hizo su pase más cercano a nuestro Sol en septiembre de 2017, y actualmente regresa al espacio interestelar.

El cuerpo es tan peculiar que ya hay quien pretende llegar hasta el mismo, interceptarlo y explorarlo. La misión, llamada Proyecto Lyra, ha sido presentada en el repositorio para artículos científicos Arxiv por la Iniciativa para Estudios Interestelares (i4iS), una organización formada por científicos e ingenieros que pretende impulsar los viajes espaciales a otros sistemas solares en el futuro cercano. El estudio, respaldado por la compañía de prospección de asteroides Asteroid Initiatives LLC, detalla los retos y los beneficios que podría suponer el proyecto.

Dado que este asteroide es de naturaleza extrasolar, una misión que fuera capaz de estudiarlo de cerca podría revelar muchos secretos sobre el sistema en el que se formó. Para los autores, es probable que el estudio detallado de materiales a distancias interestelares esté a décadas de distancia, incluso para el ambicioso Proyecto Starshot de Breakthrough Initiatives, el plan de Stephen Hawking de enviar sondas exploratorias a Alfa Centauri, la estrella más cercana. Por ese motivo, creen que enviar una nave a Oumuamua supondría una oporturnidad única de hacer observaciones similares con la ventaja de estar a corta distancia.

Pero encontrarse con este asteroide no es fácil. Oumuamua ya está en camino de salir de nuestro Sistema Solar y viaja a una velocidad de 26 km por segundo. Ninguna misión en la historia de la exploración espacial se ha desplazado tan rápido (apenas han llegado a dos tercios de esa velocidad). «Voyager 1, el objeto más rápido que la humanidad haya construido, tiene una velocidad de 16,6 km por segundo. Como Oumuamua ya está saliendo de nuestro sistema solar, cualquier nave espacial lanzada en el futuro tendría que perseguirlo», explican en arxiv.

Con una vela solar

La misión tendría que tener en cuenta una gran cantidad de parámetros, incluida la velocidad a la hora de interceptar el asteroide. Una gran velocidad es preferible en el lanzamiento, ya que el viaje será más rápido, pero durante el encuentro supondría menos tiempo para realizar mediciones y recopilar datos sobre el propio asteroide.

Según explican en Universe Today, el equipo supone que esta misión no involucraría ningún vuelo planetario o solar, y volaría directamente a Oumuamua. «Para una fecha de lanzamiento realista dentro de cinco o diez años, la velocidad excedente hiperbólica sería del orden de 33 a 76 km por segundo, con un encuentro a una distancia mucho más allá de Plutón».

Los autores también consideran el tipo de nave a emplear, ponderando el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, que según ellos simplificaría el diseño de la misión y podría ser posible dentro de pocos años, y el Big Falcon Rocket (BFR) de SpaceX, que podría permitir una misión directa para 2025 gracias a su técnica de reabastecimiento en el espacio. Sin embargo, este tipo de misiones también requerirían un sobrevuelo de Júpiter para proporcionar una asistencia gravitatoria.

A más a largo plazo, podría considerarse la tecnología de vela solar impulsada, como la del concepto Starshot de Breakthrough Initiatives. Este enfoque implicaría esperar unos años pero resultaría más flexible, directo y podría eliminar la asistencia gravitatoria. También podría permitir enviar pequeños enjambres de sondas para encontrarse con el asteroide. Como explican, «una misión a Oumuamua extenderá el límite de lo que es tecnológicamente posible hoy en día».

Quizás Oumuamua no pueda ser pronto alcanzable, pero su llegada ha despertado el interés por los asteroides interestelares y puede haber otras oportunidades. Según David Jewitt, de la Universidad de California en Los Ángeles, nuestro Sistema Solar puede estar inundado de intrusos interestelares que pasan sin ser detectados. Incluso puede haber unos 10.000 objetos del mismo tamaño más cercanos al Sol que Neptuno en un momento dado y cada uno de ellos recorría el Sistema Solar en aproximadamente 10 años. Si Oumuamua no se deja pillar, quizás otro lo ponga más fácil.

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/proponen-dar-caza-al-primer-visitante-de-otro-sistema-solar/

La vida en la Tierra podría provenir de otros planetas

El polvo espacial puede ser una auténtica «lanzadera» para pequeños seres vivos capaz de permitirles viajar entre planetas, según un estudio.

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Entre todos los cientos de miles de millones de planetas que existen solo en la Vía Láctea, ¿son la Tierra o el Sistema Solar los únicos lugares donde ha aparecido la vida? ¿O son los seres vivos una etapa más en la evolución de algunos sistema solares? La respuesta a estas preguntas parece estar a muchas décadas de distancia, y quizás solo empiece a vislumbrarse cuando se encuentren indicios de vida en otros exoplanetas. Sin embargo, los científicos pueden ir allanando el camino de las posibles explicaciones para un Universo donde la vida no es un fenómeno único de una estrella entre millones.

Científicos de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han publicado un artículo en la revista Astrobiology en el que han propuesto una hipótesis según la cual la vida en el planeta Tierra podría provenir perfectamente de otros planetas. De acuerdo con los cálculos de los científicos, el gran flujo de polvo espacial que cae sobre el planeta, en una cantidad de 105 kilogramos por día y a velocidades de 10 a 70 kilómetros por segundo, es suficiente para impulsar, en las capas altas de la atmósfera, a algunos pequeños seres vivos hacia el espacio. Esto implica que la vida podría transferirse desde la Tierra hacia otros lugares y que también podría ocurrir lo mismo en sentido contrario.

«El polvo espacial de hipervelocidad forma un flujo inmenso y sostenido en la atmósfera», han escrito los autores del estudio, encabezados por Arjun Berera. «Si las partículas que forman la termosfera o que llegan desde el suelo colisionan con el polvo espacial, pueden ser desplazadas, alteradas o simplemente transportadas».

Según Berera, esto puede tener muchas consecuencias para la meteorología y el viento. Pero, lo que es más interesante, en opinión del investigador de la Universidad de Edimburgo, «es la posibilidad de que este tipo de colisiones pueda darle a las partículas de la atmósfera la velocidad de escape necesaria para huir de la gravedad de la Tierra». De esta forma, el flujo de pequeñas partículas procedentes del espacio, cuyas masas van desde el gramo a la billonésima parte de un gramo, serían como una lanzadera espacial para los seres vivos.

Esto significa que organismos resistentes y pequeños, como las bacterias, los virus, esporas o tardígrados, podrían cruzar el espacio entre sistemas solares o incluso más allá, gracias al empuje del polvo espacial, y quizás sobrevivir a su travesía. También significa que el impacto de asteroides y cometas no sería el único mecanismo capaz de transferir la vida entre planetas, como ha considerado hasta ahora la teoría de la panspermia, de Svante August Arrhenius.

«La propuesta de que las colisiones del polvo espacial pudieron propulsar a organismos a distancias enormes entre planetas abre algunas interesantes perspectivas sobre cómo la vida y las atmósferas de los planetas se originaron», ha dicho Berera en un comunicado. «Las corrientes de polvo espacial presentes en los sistemas planetarios podrían ser un factor común en la proliferación de la vida».

Las próximas décadas de exploración en el Sistema Solar y de exoplanetas más allá, a través de potentes telescopios, quizás aclaren estos grandes interrogantes.

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/la-vida-en-la-tierra-podria-provenir-de-otros-planetas/

Emiten un nuevo y polémico mensaje hacia un planeta similar a la Tierra

Un equipo de investigadores lo ha lanzado hacia un sistema a solo 12 años luz de distancia. Si hay alguien ahí, recibiremos la respuesta en menos de 25 años.

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A pesar de las reticencias de la mayoría de los astrónomos, un equipo de investigadores ha vuelto a enviar un mensaje al espacio. Esta vez, hacia una estrella que está a solo 12 años luz de distancia. El 16 de noviembre de 1974, los astrónomos del gigantesco radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, enviaron a las estrellas un mensaje con la esperanza de que alguna civilización extraterrestre lo captara. En él, se incluía mucha información sobre el ser humano y también sobre nuestro planeta: los números del 1 al 10, los números atómicos de algunos elementos muy comunes en el Universo, como hidrógeno, carbono u oxígeno, un gráfico con la estructura en doble hélice de nuestro ADN, un mapa del Sistema Solar indicando nuestra posición… En fin, todo lo necesario para que cualquiera que recibiera y descifra el mensaje pudiera saber quienes somos y dónde estamos.

Ahora, y justo 43 años después de ese histórico mensaje, otro equipo de investigadores, contra la opinión de la mayoría, ha vuelto a intentarlo, aunque de forma mucho más modesta. Es decir, con muy poca información y, sobre todo, hacia un destino mucho más cercano. El mensaje de Arecibo, en efecto, fue dirigido hacia el cúmulo de Hércules, o M13 (una aglomeración de cerca de 400.000 estrellas muy juntas entre ellas), que se encuentra a 25.000 años luz de distancia. Lo cual significa que, incluso descontando los 43 años que lleva viajando por el espacio, el mensaje tardará aún 24.957 años en llegar a su destino. Si alguien lo recibiera y contestara de inmediato, su respuesta tardaría otros 25.000 años en volver hasta nosotros. Es decir que, con suerte, dentro de algo menos de 50.000 años podríamos saber si en M13 existe alguna civilización tecnológica que quiera comunicarse. Un tiempo, por supuesto, demasiado largo como para sentarse a esperar.

En la zona habitable

Sin embargo, Douglas Vakoch y su equipo han querido ser, en esta ocasión, mucho más pragmáticos. Y se han limitado a enviar una especie de “¿Hay alguien ahí?” hacia un sistema estelar vecino, uno que además contiene un planeta similar al nuestro y que está lo suficientemente cerca de nosotros como para que podamos recibir una respuesta (si es que hay alguien ahí) en menos de 25 años.

“Creo que hay muy pocas probabilidades de éxito, pero si contesta alguien sería un resultado bienvenido”, asegura el propio Vakoch, que es presidente del METI (Mensajes de Inteligencias Extraterrestres), una rama del popular instituto SETI.

La estrella elegida como objetivo es GJ 273, una enana roja que se encuentra a 12 años luz de distancia en dirección a la constelación Canis Minor. En marzo de este mismo año se descubrió que esa pequeña estrella tenía por lo menos dos planetas. Y que uno de ellos, GJ273b, se encuentra, además, en la zona habitable de la estrella, es decir, a la distancia exacta que permite la existencia de agua líquida en su superficie.

El mensaje partió de una antena situada en Noruega, que lo estuvo emitiendo por espacio de ocho horas repartidas en tres días. Según Vakoch, se trata de un mensaje muy simple y fácil de entender. De hecho, empieza con algunas informaciones básicas sobre números, aritmética, geometría y trigonometría, e incluye una descripción de las propias ondas de radio que transportan el mensaje, así como un tutorial sobre relojes y nuestra forma de medir el tiempo, para comprobar si los hipotéticos habitantes de GJ 273b entienden el tiempo de una forma similar a la nuestra.

Revelar nuestra posición

La idea de emitir esta clase de mensajes al espacio resulta muy controvertida, incluso entre los propios investigadores del SETI. Por una parte, no resulta claro si un equipo de investigadores, por su cuenta y riesgo, tienen la autoridad suficiente como para hablar en nombre de toda la Humanidad. Y luego, por supuesto, está el peligro potencial que corremos al revelar inocentemente nuestra posición a posibles civilizaciones con intenciones completamente desconocidas para nosotros.

El propio Stephen Hawking, entre otros investigadores de primera línea, han alertado sobre las posibles repercusiones negativas derivadas del encuentro con una civilización alienígena que, con toda probabilidad, estaría mucho más avanzada que la nuestra.

“El 98 por ciento de los astrónomos e investigadores del SETI, incluyéndome a mí mismo -afirma Dan Werthimer, científico del SETI en la Universidad de California- piensan que METI es una iniciativa potencialmente peligrosa y que no es una buena idea. Es igual que ponerse a gritar en medio de una selva antes de saber si hay tigres, leones, osos u otros animales peligrosos allí”.

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/emiten-un-nuevo-y-polemico-mensaje-hacia-un-planeta-similar-a-la-tierra/

¿Bacterias «del espacio exterior» en la Estación Espacial Internacional?

El cosmonauta Anton Shkaplerov dice que fueron recogidas del exterior del complejo orbital en un paseo espacial y que no estaban ahí cuando se lanzó el módulo ruso.

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Los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) han descubierto, una vez más, una colonia de bacterias adheridas a la superficie externa del complejo orbital. Y, según ha afirmado el cosmonauta ruso Anton Shkaplerov a la agencia de noticias TASS, esas bacterias, que podrían ser “del espacio exterior”, han sido traídas a la Tierra y están ahora siendo analizadas por los científicos.

Según Shkaplerov, que regresó el mes pasado de la ISS, los astronautas tomaron muestras de las bacterias con algodones durante varios paseos espaciales previstos en el programa ruso de investigación. Y lo hicieron especialmente en aquellos lugares donde más se acumulan los desechos de combustible de los motores y en los puntos en los que la superficie externa de la estación es más oscura. Después, las muestras fueron enviadas a la Tierra.

“Al analizar los algodones -afirma el cosmonauta- resultó que algunos contenían bacterias que no estaban ahí cuando se lanzó el módulo ruso. Es decir, que vinieron del espacio exterior y se instalaron sobre la superficie externa de la ISS. Ahora están siendo analizadas y, hasta el momento, no parecen representar peligro alguno”.

Por supuesto, las palabras de Shkaplerov no significan necesariamente que hayamos encontrado una forma de vida extraterrestre.

«Ascensor ionosférico»

Ya el pasado mes de mayo, en efecto, la agencia espacial rusa, Roscosmos, hizo públicos los resultados de una extensa investigación con muestras de bacterias obtenidas del exterior de la estación espacial entre 2010 y 2016. Y en aquella ocasión todas las bacterias resultaron ser “de casa”. Entre ellas había muestras de plancton marino, hongos y una clase concreta de microbios que son muy comunes en la isla de Madagascar.

La presencia de esos organismos en el exterior de la ISS, a 400 km. sobre nuestras cabezas, puede explicarse por el fenómeno conocido como “ascensor ionosférico”, que permite a sustancias y organismos de la superficie de la Tierra ascender hasta la atmósfera superior, entre 60 y casi 1.000 km. de altitud.

Se sabe, por otra parte, que muchos microorganismos son perfectamente capaces de sobrevivir a las durísimas condiciones del espacio, y de entrar en largos periodos de hibernación en espera de condiciones más favorables. Algunas hipótesis científicas, además, sostienen que también pueden recorrer enormes distancias en el espacio a bordo de cometas o adheridos a partículas de polvo espacial.

¿Estamos ahora realmente ante una forma de vida llegada de fuera de la Tierra? Para saberlo, habrá que esperar a los resultados de la investigación.

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/bacterias-del-espacio-exterior-en-la-estacion-espacial-internacional/

Copernicus, el intento europeo de cambiar el mundo desde el espacio

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La Unión Europea impulsa un novedoso programa de observación de la Tierra capaz de proteger el medio ambiente y de generar aplicaciones impensables hace unos años, como la agricultura de precisión o la construcción de ciudades inteligentes.

A veces la tecnología va por delante de la sociedad y de la economía. Fue así como algunos inventos del espacio, creados para espiar a los enemigos o mandar naves a la Luna, después se convirtieron en aplicaciones cotidianas en tierra. Gracias a esto, hoy se puede usar el GPS en un pequeño y barato «smartphone», hacer operaciones bancarias en internet o hacer aterrizar aviones en medio de un temporal.

El avance de tecnología espacial no se detiene. Cada vez más países y empresas acceden al espacio y lanzan satélites más potentes y baratos. En medio de esta vorágine, la Unión Europea trata de no quedarse atrás en la carrera de la innovación con dos grandes proyectos: Copernicus, un sistema de observación de la Tierra, y Galileo, un «GPS europeo» que supera con mucho a la precisión de sus competidores. Ambos recogen desde el espacio enormes cantidades de información que pueden ser usadas en aplicaciones que hasta hace poco eran impensables. Hoy, la agricultura de precisión, el diseño de ciudades más eficientes o el seguimiento en tiempo real de la polución no son tecnologías de ciencia ficción, sino servicios que Europa quiere proporcionar desde el espacio.

Por este motivo, la Unión Europea ha convertido a Copernicus en uno de los «buques insignia» de su política. Este es un complejo programa de observación terrestre que se caracteriza porque puede proporcionar datos muy precisos sobre el estado del globo. Está compuesto por una treintena de satélites, entre los que hay seis satélites Sentinel lanzados a propósito para esta tarea, y otras infraestructuras terrestres: unas diseñadas para procesar los datos y transformarlos en información y otras para captar más datos sobre el terreno, como son por ejemplo los sensores meteorológicos. El objetivo final de todo el sistema es cubrir el planeta de forma continua y ofrecer la información recopilada gratuitamente a todos aquellos que estén interesados, ya sean empresas u organismos públicos.

Copernicus permite seguir día a día la evolución de todo aquello que se puede ver desde el espacio. Por ejemplo, puede analizar el crecimiento de las cosechas, el cauce de los ríos, la evolución de las corrientes océanicas, los vertidos de contaminación, las nubes de polución o incluso el crecimiento de ciudades. Y, por eso, y tal como mostraron algunas de las startups que estuvieron presentes en la «European Space Week», un encuentro entre políticos y empresarios del sector espacial celebrado en Tallín (Estonia) recientemente, esta tecnología puede ser de ayuda en innumerables aplicaciones, presentes y futuras.

Gracias esto, los ayuntamientos podrán diseñar ciudades más sostenibles, las agencias ambientales podrán seguir el estado de los océanos con más detalle y en tiempo real y las empresas podrán diseñar aplicaciones para guiar a personas invidentes o ayudar a los agricultores a conocer el estado de sus cultivos. Además, Copernicus sirve para monitorizar los efectos del cambio climático y para ayudar en tareas de seguridad, facilitando la protección frente a vertidos o en la gestión de emergencias, y también en la respuesta a catástrofes naturales. De hecho, Copernicus ya se usa para evaluar el riesgo de incendios (en el blog «almazcara.forestry.es» pueden verse muchos ejemplos) o el alcance de los daños provocados por inundaciones.

Usos de Copernicus en España

En España, por ejemplo, la Direccion General de Protección Civil y Emergencias ha usado los servicios de Copernicus para seguir incendios en tiempo real o evaluar los daños en Jaén, León o Sevilla. Se trabaja en usarlo en aplicaciones agrícolas y Puertos del Estado ya aprovecha parte de la información en el control de las rutas marítimas.

En la actualidad, Copernicus ya le ha permitido a la Comisión Europea y la Agencia Europea del Medio Ambiente lanzar el índice Europeo de Calidad del aire, que combina datos de las redes de medición estatales con predicciones de Copernicus para hacer estimaciones en tiempo real de la calidad del aire.

Por ejemplo, en Madrid, una ciudad afectada estos días por la polución, la información suministrada por el servicio atmósfera de Copernicus (CAMS), en combinación con información recogida por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), permite hacer un pronóstico de la calidad del aire para los próximos tres días y ayudar asi a que las autoridades y los ciudadanos puedan actuar adecuadamente.

Además, instituciones como el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), promoverán su uso entre distintas instituciones para vigilar la atmósfera y trabajar en sostenibilidad urbana, en el taller «Copernicus para el Crecimiento Verde y las Ciudades Inteligentes», celebrado el próximo día 28 de noviembre.

Creación de empresas

Para que todo esto sea posible, la Unión Europea cuenta con que la información que proporcionan las infraestructuras de Copernicus sean procesadas por empresas, muchas de ellas startups, capaces de desarrollar nuevas aplicaciones. En ese sentido, Pierre Delsaux, miembro del departamento de Mercado Interior, Industria y Emprendimiento de la Comisión Europea (CE) dijo recientemente que la intención es «crear una comunidad de compañías, grandes y pequeñas, fuera del sector espacial para proporcionar servicios para la población».

Delsaux hizo estas declaraciones durante la celebración de la «European Space Week», en la que la Comisión Europea mostró los esfuerzos que está haciendo para potenciar la creación de startups capaces de usar la información que Copernicus capta en el espacio. Entre todas ellas, destaca el impulso de un programa de aceleración de startups, «Copernicus Accelerator», en el que se trabaja en transformar ideas en negocios. «La clave es que el espacio no funcione en aislamiento, sino que sea una herramienta para crear empresas en toda Europa», dijo Delsaux. De hecho, la Comisión Europea espera que Copernicus cree 48.000 trabajos directos e indirectos entre los años 2015 y 2030.

Un servicio público europeo

Andreas Veispak, director de la unidad para los datos del espacio, cambios sociales y crecimiento de la Comisión Europea, hizo énfasis en señalar que el objetivo del programa Copernicus es convertirse «en el primer servicio público europeo». Es decir, la Unión Europea ha diseñado una compleja y cara infraestuctura, que ningún país podría haber puesto a punto por separado, y luego ha puesto los datos recogidos ahí a disposición de empresas e instituciones de forma gratuita.

¿Qué lugar tiene todo este proyecto en el globo? ¿Qué sentido tiene? «Estamos llegando a la era de la democratización del espacio», opinó Veispak. «En los próximos años se lanzarán 12.000 nuevos satélites de exploración en todo el mundo. Muchas nuevas empresas comenzarán a trabajar y el volumen de datos disponibles se multiplicará», predijo. «Esto tendrá beneficios para la sociedad, por ejemplo en lo relacionado con el medio ambiente y el cambio climático, y generará una competencia muy importante entre startups».

La revolución de la economía del espacio

Tal como explicó a ABC Armengol Torres, consultor aeroespacial y experto en «smart cities», «ahora está ocurriendo una revolución como la ocurrida en los setenta en los garajes de Silicon Valley». En esta ocasión, en vez de ordenadores personales, lo que se está desarrollando es la «nueva economía del espacio». Por una parte, la tecnología permite que «todo se vea desde ahí arriba», según Torres y, por otra, los lanzamientos de nuevos satélites son cada vez más baratos.

El resultado es que las empresas tendrán acceso a una gran cantidad de información, lo transformará la economía y la sociedad en el plazo de unos años. «Se puede decir que la Unión Europea ha invertido en construir un gran surtidor de petróleo (en este caso, se suministra información). Pero no puedes echarlo directamente a los coches. Hace falta que otros procesen todos esos datos».

Apoyándose en la Agencia Espacial Europea (ESA) y la potente industria espacial del Viejo Continente, que ha construido la tercera parte de los satélites de todo el mundo, la Comisión Europea ha invertido más de 7.000 millones de euros en Copernicus para hacer funcionar una treintena de satélites junto a importantes infraestructuras en Tierra. Otros 13.000 millones se han invertido en Galileo, el sistema de navegación más preciso del mundo que, sin embargo, ha atravesado no pocas dificultades y retrasos.

No quedarse atrás

Sea como sea, se puede decir que Europa ha apostado claramente por el espacio. Tal como explicó Jan Wöerner, director general de la ESA, el organismo que dirige y la Comisión Europea han decidido acercar el espacio a la tierra e integrarlo en la economía y la sociedad, con vistas a crear un sector espacial competitivo internacionalmente y al mismo tiempo garantizar la autonomía de Europa. «Desde el espacio no se ven las fronteras, aunque es cierto que se ven nubes encima de Reino Unido», bromeó Wöerner, para referirse al Brexit. «Pero debemos trabajar unidos. Y reconstruir el espíritu europeo».

«Muchos aspectos de la vida cotidiana están basados en servicios del espacio, aunque la gente no lo sepa», explicó Pierre Delsaux. «La Comisión Europea quiere ser un facilitador entre las compañías y la gente que usa esos servicios». ¿Por qué hacerlo? Según explicó, apostar por ello es especialmente importante para el futuro: «Si no invertimos en el espacio, la industria y nosotros nos quedaremos atrás. China o Estados Unidos tienen una inversión enorme en el espacio. Y en diez o quince años la industria dependerá de esa tecnología. Si no tomamos la decisión acertada ahora, no notaremos las consecuencias inmediatamente, pero sí en el futuro».

Poco a poco, cada vez más instituciones europeas van usando los servicios de datos de Copernicus para evaluar el estado del medio ambiente o de las ciudades, entre otras muchas cosas. El sistema de navegación Galileo ya ofrece servicios de gran precisión para los smartphones más avanzados del mercado, como el iPhone 8, el Huawei P10 o el Samsung S8. Muchas ideas y startups prometen revolucionar la tecnología con nuevas aplicaciones. Según Andreas Veispak, el objetivo final de todo esto es lograr «vivir en una economía basada en conocimientos y que recopila información sobre lo que está ocurriendo».

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/copernicus-el-intento-europeo-de-cambiar-el-mundo-desde-el-espacio/

¡Sorpresa! No todos los neutrinos atraviesan la Tierra

Un inmenso detector en el Polo Sur descubre que nuestro planeta puede absorber algunas de estas misteriosas partículas de alta energía. Pese a lo que se creía, no siempre pueden pasar a través de todo.

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Los neutrinos son unas partículas más pequeñas que un átomo que suponen un componente fundamental del Universo y nos atraviesan por trillones cada segundo casi a la velocidad de la luz y sin que nos demos cuenta. La mayoría de los que llegan a nuestro planeta proceden del Sol o de la atmósfera, y solo unos pocos, los de mayor energía, se originan más lejos, incluso en los cúmulos de las galaxias. El equipo del experimento IceCube, un inmenso observatorio enterrado bajo el hielo de la Antártida, anunció en 2013 la primera detección de esos neutrinos de origen extraterrestre. El hallazgo fue considerado toda una hazaña, ya que se creía que estas partículas casi sin masa y que carecen de carga actuaban de una forma fantasmal, sin apenas interaccionar con la materia ni dejar rastro a su paso. Sin embargo, seguían siendo un misterio: ¿había algo que pudiera detenerlas?

La respuesta, obtenida ahora por el mismo detector del Polo Sur, es sí. Al menos, de vez en cuando. En un nuevo experimento, el IceCub ha demostrado que los neutrinos de muy alta energía pueden interactuar con la materia y «ser absorbidos por algo, en este caso, la Tierra» en vez de seguir transitando por el Cosmos como si tal cosa, explica Doug Cowen, profesor de astrofísica en la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.). Los resultados, publicados en la revista «Nature», se basan en un año de datos de aproximadamente 10.800 interacciones relacionadas con neutrinos.

El IceCube está compuesto por 5.160 sensores del tamaño de un balón de baloncesto llamados módulos ópticos digitales, suspendidos de 86 cables de acero embebidos en un kilómetro cúbico de hielo. Los sensores no observan directamente los neutrinos, sino que registran unos diminutos fogonazos de luz azul, conocidos como radiación Cherenkov, que se producen cuando estas partículas chocan con el hielo. Al medir los patrones de luz, el IceCube puede estimar las energías de los neutrinos y su dirección.

La mayoría de los neutrinos seleccionados para este estudio fueron creados cuando rayos cósmicos de alta energía chocan contra los núcleos de nitrógeno u oxígeno en la atmósfera de la Tierra. Son más de un millón de veces más energéticos que los producidos por otras fuentes más familiares, como el Sol o los reactores nucleares. El análisis también incluyó una pequeña cantidad de neutrinos que se producen fuera de la atmósfera desde aceleradores cósmicos no identificados hasta la fecha, quizás agujeros negros supermasivos.

De esta forma, el equipo internacional de IceCube descubrió que menos de los neutrinos más energéticos que tenían que atravesar la Tierra desde el hemisferio norte, incluido el denso núcleo del planeta, llegaban hasta el Polo Sur. Es decir, al contrario de lo que se creía hasta ahora, algunos se quedaban por el camino, absorbidos por nuestro mundo.

Una nueva física

Según los autores del estudio, los resultados del experimento son completamente consistentes con el Modelo Estándar de Física de Partículas, la teoría reinante que durante el último medio siglo ha descrito todas las fuerzas físicas en el Universo excepto la gravedad. «Por supuesto, esperábamos que apareciera alguna nueva física, pero lamentablemente encontramos que el modelo estándar, como de costumbre, resiste la prueba», afirma Francis Halzen, profesor de de la Universidad de Wisconsin-Madison e investigador principal de IceCube.

Quizás haya una oportunidad más adelante. Los físicos esperan repetir el estudio de forma ampliada y observar rangos más altos de energías de los neutrinos en busca de pistas que quizás entonces sí les lleven más allá de la física conocida. Además, el estudio también es de interés para los geofísicos a los que les gustaría utilizar los neutrinos para obtener imágenes del interior de la Tierra a fin de explorar los límites de su núcleo.

Fuente: ABC

http://astroentrerios.com.ar/web/sorpresa-no-todos-los-neutrinos-atraviesan-la-tierra/

Dorsa

Según Wikipedia:

“Dorsum (en plural Dorsa), es una cresta o elevación del terreno de forma longitudinal en la superficie de un planeta, satélite o asteroide.​ Es una designación puramente morfológica, independientemente de la causa de su formación. En la Luna suele recibir la denominación de cresta arrugada, por su semejanza con una arruga en la piel o en la ropa. Están ubicadas principalmente en los mares, y se cree que son debidas en su mayor parte a la compresión de los flujos de lava durante los últimos estadios de enfriamiento”.

Esta son las imágenes que seleccionamos de los archivos de la Sección Lunar de la AEA para la sección Focus On de noviembre en “The Lunar Observer”:

dorsa in mare humorum

Name and location of observer: Desiré Godoy (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN MARE HUMORUM.

Date and time (UT) of observation: 12-10-2016-02:04.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): Canon Eos Digital Rebel XS.

dorsa in oceanus procellarum

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN OCEANUS PROCELLARUM.

Date and time (UT) of observation: 12-11-2016-03:17.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): Canon Eos Digital Rebel XS.

dorsa mare serenitaris 02-32-21-953

Name and location of observer: Luis Francisco AlsinaCardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN MARE SERENITARIS. DORSA SMIRNOV. DORSA LISTER. DORSA NICOL.

Date and time (UT) of observation: 05-14-2016-02:32.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

dorsa mare serenitatis 02.37

Name and location of observer: Luis Francisco AlsinaCardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN MARE SERENITARIS. DORSA SMIRNOV. DORSA LISTER. DORSA NICOL.

Date and time (UT) of observation: 05-14-2016-02:37.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

dorsa near Theophilus 00.10 bis

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA NEAR THEOPHILUS.

Date and time (UT) of observation: 01-15-2016-00:10.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Magnification (for sketches): 106 x (with Telextender).
Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images): Canon Eos Digital Rebel XS.

dorsa sinus aestum

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN SINUS AESTUUM.

Date and time (UT) of observation: 12-20-2015-00:36.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Magnification (for sketches): 168 x (with Telextender).
Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images) : Canon Eos Digital Rebel XS.

rupes recta

Name and location of observer: Luis Francisco AlsinaCardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSUM NEAR RUPES RECTA.

Date and time (UT) of observation: 09-10-2016-22:51.

Size and type of telescope used: 279mm SCT (Celestron 11″ Edge HD)

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

HEIM ZIRKEL

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSUM ZIRKEL-DORSUM HEIM.

Date and time (UT) of observation: 02-24-2014-06:25.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images) :Webcam Phillips SPC900NC

GRABAU

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSUM GRABAU-DORSUM HIGAZY-DORSA STILE-DORSUM ZIRKEL.

Date and time (UT) of observation: 02-24-2014-06:14.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images) :Webcam Phillips SPC900NC

dorsa mare imbrium

Name and location of observer: César Fornari (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA IN MARE IMBRIUM.

Date and time (UT) of observation: 09-10-2016-23:12.

Size and type of telescope used: 279mm SCT (Celestron 11″ Edge HD)

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

DORSA SMIRNOV

Name and location of observer: César Fornari (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: DORSA SMIRNOV/DORSA LISTER/DORSA ALDOVRANDI.

Date and time (UT) of observation: 03-27-2016-06:27.

Size and type of telescope used: Celestron 11´ HD Hedge.

Medium employed (for photos and electronic images): Canon Eos Digital Rebel XS.

http://astroentrerios.com.ar/web/dorsa/

Fiesta de Apertura de Temporada del Complejo de Piletas Municipal

La Fiesta de Apertura de Temporada del Complejo de Piletas Municipal reunió a un importante número de espectadores.
La noche abrió con la danza de Ingrid Kranevitter, que a sus 14 años es referente regional en danzas árabes. También el taller de Ritmos Latinos llevó adelante una presentación con grandes y chicas que se destacó en la noche.

La recepción estuvo a cargo de los integrantes del Circo Lumiere, de Rosario que realizaron una rutina de acrobacias, humor, luces y telas.

El momento más emotivo de la noche fue la elección de la Mujer Destacada: de las ocho participantes resultó elegida Silvina Gómez, nominada por el Club Atlético Oro Verde, “por ser una persona de valores nobles, con vocación social y un ejemplo de superación”.

El cierre a toda música estuvo a cargo de la banda “La Don Johnson” que puso a todos a bailar para finalizar la noche.

Fuente: Municipio de Oro Verde

Continúa la inscripción a la Escuelita de Natación y Vida en la Naturaleza

Hasta el 4 de diciembre continúa abierta la inscripción para participar de la Escuela de Natación y vida en la Naturaleza del Municipio de Oro Verde. Pueden anotarse niños y niñas de 3 a 12 años que residan en la localidad. Como todos los años, se realizarán electrocardiogramas gratuitos, esta vez en la Sala Médica Deportiva.

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