Imprimir en 3D. El futuro al alcance de nuestras manos.

img_20170107_102923919El 19 de abril de 1965, la revista Electronics publicó un documento elaborado por Gordon Moore en el que anticipaba que la complejidad de los circuitos integrados se duplicaría cada año con una reducción de costo. Conocida como la ley de Moore, su predicción ha hecho posible la proliferación de la tecnología en todo el mundo, y hoy se ha convertido en el motor del rápido cambio tecnológico.
A medida que los componentes y los ingredientes de los mismos crecen en desempeño, se vuelven más económicos de producir, y por lo tanto más abundantes, poderosos e integrados en nuestras vidas diarias. Los microprocesadores de hoy se encuentran en todas partes, desde juguetes hasta semáforos para el tránsito. Una tarjeta de felicitación musical que hoy se puede adquirir por muy bajo precio tiene más poder de cómputo que las computadoras centrales más rápidas de hace unas décadas.

img_20161231_124415946La tecnología nos invade. Los teléfonos inteligentes ya son un bien de uso diario y masivo, gracias al uso del sistema operativo GNU/Linux en el que se basa Android. Pero no es el único dispositivo que se cimienta en este sistema operativo y que se ha vuelto económico y útil.

Entre los nuevos dispositivos tecnológicos que según los expertos serán revolucionarios en este 2017, están las impresoras 3D.

Básicamente estas impresoras son robots que reciben instrucciones de posición (coordenadas) y desplazan un cabezal caliente (extrusor) que funde una fracción de “plástico” en el lugar específico y en cantidad exacta. De esta forma, acumulando plástico caliente, se van formando piezas de todas las formas y tamaños.

Es el conjunto de muchas tecnologías, que no podrían haberse reunido sin el advenimiento de GNU/Linux. Para entender un poco mejor cómo funcionan estas máquinas, podemos pensar en ellas como una impresora tradicional, que en vez de moverse solo de un lado a otro, puede moverse en dos direcciones (X e Y) y en vez de tinta, depositar plástico fundido (como si fuera una pistola de silicona). Una vez completada una capa, la base se desplaza en forma vertical (Z) para proceder a la impresión de la capa siguiente.

Si al leer los últimos dos párrafos no le quedó claro el concepto, puede ir al paso siguiente: verlo con sus propios ojos. Para ello, basta con ir hasta el Centro Tecnológico de Oro Verde Digital y pedir conocer la impresora 3D. Allí los operarios lo guiarán con gusto y le darán las explicaciones correspondientes.

Pero ¿para qué sirve?
img_20170120_175723832Eso es lo más genial. Sirve para imprimir lo que sea. El límite es la imaginación. En el Centro Tecnológico de Oro Verde Digital, están imprimiendo desde partes de simuladores de vuelo hasta accesorios para informática (porta cables, por ejemplo) o accesorios para la casa (percheros, soportes para herramientas, accesorios para smartphones, etc.). Pero usted puede acercarse con su idea y aprovechar esta tecnología para hacerla realidad. Se estima que en los próximos años, se podrán imprimir órganos (podremos comprar un hígado o un riñón nuevo impreso en 3D) o hasta la cena.

Aplicación puntual: Simuladores de vuelo.

Fabricar un producto de este tipo en nuestro país, es realmente un desafío. Requiere mucha persistencia e imaginación y más aun si la base es software propio y no uno realizado por monstruosas empresas informáticas. Los simuladores de vuelo son sistemas muy complejos, que incluyen partes móviles, paneles con complejos y precisos instrumentos, programas informáticos que capturan multitudes de datos y controles que se asemejan a las naves de ciencia ficción. Todo esto en conjunto para lograr que un piloto se sienta como en casa y “vuele” de noche cuando afuera es de día o con clima lluvioso y ventoso cuando afuera el sol es radiante y hay 40 ºC a la sombra (aunque seguramente en ese caso preferirá estar en una pileta o en una playa llena de cuerpos bronceados y tomando una refrescante cerveza helada).

Muchas de las partes requieren soportes y un aspecto cuidado. Y ahí es donde la impresora 3D hace su trabajo. En principio imprimiendo las piezas directamente o en casos más complejos, imprimiendo los moldes o matrices que después servirán para la fabricación de las piezas en resina u otro material.

El futuro está en nuestras manos y muy pero muy cerca. A la vuelta de la esquina, en Oro Verde.

Lic. Walter Elias

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