Mi historia (por Luciana Gareis)

El 27 de julio de 1990 es la fecha de mi nacimiento, pero también la fecha en la que 3 vidas cambiaran para siempre.

Nací en Famaillá, ciudad de Tucumán y no, no fue precisamente un hospital donde la mujer que me llevo 9 meses en su vientre me dio a luz, sino que el parto fue en el depósito de un almacén. El dueño del lugar fue por ayuda pero hasta que volvió yo ya era parte de este mundo loco; así que me encontró en un estante envuelta en un pedazo de jean y ahí justo ahí es donde empieza a hacerse muy evidente la presencia de Dios en mi vida.

Este señor estaba a punto de llevarme a un hogar de niños cuando por la calle, volviendo de una procesión, venia caminando una señora que conocía a mis papás.

Ese mismo día, en Oro Verde, pueblito de la provincia de E.R., estaba trabajando como de costumbre, un matrimonio que por esas cosas de la vida hasta el momento no tenía hijos. Todo indicaba que sería un día semejante a muchos otros hasta que llega corriendo al lugar, una vecina amiga avisando que tenían una llamada muy importante. En ese entonces no todos tenían teléfono en sus casas asique mi mamá sin perder tiempo fue a contestar ese llamado. Del otro lado estaba esta señora de Tucumán que los conocía porque en ese pueblo estudiaban sus hijos; preguntando si aun querían un bebé, por lo que mi mamá responde que sí, entonces la señora le dice que vayan hasta allá, que ellos tenían un bebé esperando por una familia.
En ese momento lógico hay llantos, alegría, mucha emoción.

Mis papás salen urgente para la casa de mis abuelos para contarles la noticia, pero cuando llegan a la casa de mi abuela materna la Nona le dice a mi mamá, que estaba llorando, “ya no llores tanto, ya sabemos que falleció el tío”. Si, justo ese mismo día había fallecido un tío de mamá por lo que la Nona ni se imaginó que el motivo de sus lágrimas en ese momento era otro.

Cuestión que una vez que pudieron aclarar la confusión y contar el verdadero motivo de esas lágrimas, sin dudarlo mis abuelos maternos y mis papás se dispusieron a subirse al auto con lo justo y necesario para ir a buscarme.

Durante dos días viajaron hasta que llegaron a destino, asique mientras iban viajando iban pensando posibles nombres de mujer o varón, porque ni siquiera sabían el sexo de ese bebé. Imaginate la intriga…Sospechá si habrán anhelado la paternidad que ni siquiera preguntaron si era nena o nene.

No alcanzo a imaginarme la emoción, la incertidumbre que fueron esos dos días de viaje, y mucho menos, lo que habrán sentido cuando llegaron a destino, a la casa de esa familia y me vieron ahí, en un moisés, envuelta en muchas cobijas, vestida con un conjuntito de lana amarillo, y abundante cabellera.

Ese, precisamente ese momento fugaz, es el que considero mi mayor tesoro; Porque ahí es donde la Nilda se vuelve mi mamá y Juancito mi papá, ellos padres y yo hija. Ahí por primera vez tuvimos contacto piel a piel, ese momento donde al hacerme upa con mi cabeza en sus pechos, puedo escuchar los latidos de sus corazones y sentir ese amor que no se puede comparar, ni definir.

En un abrir y cerrar de ojos ahora ya somos una familia, chiquita pero muy hermosa.
Creo fervientemente que es “ese momento fugaz” la mayor descripción para mí del significado familia.
Al otro día no más ya emprendimos regreso a lo que hoy es mi lugar en el mundo, mi hogar, mi casa, mi familia.

Lo primero que hicieron cuando pisamos suelo entrerriano fue ir al médico para chequear mi estado de salud, pero una vez más con la gracia de Dios, todo estaba bien.

De camino fueron llamando a familiares y amigos avisando que pronto llegaríamos, pero antes de llegar definitivamente a mi hogar, pasamos por la casa de mi Tio Angelito y mi amada Tia Tina, que cumplía años justo un día después que yo. Con ella sin querer queriendo armamos un ritual que duró muchos años y que consistía en que el día de su cumpleaños al momento de soplar las velitas, yo me sumaba con ella para soplar juntas e intercambiar buenos deseos para la vida. Es este año uno muy especial porque ella ya no está físicamente con nosotros y por ende mañana ya no habrá más ritual, pero si estoy segura que sus bendiciones me seguirán llegando.

Tan solo 5 km y medio me separan de mi tan ansiado destino, mi casa.
Y debo confesar que esta parte de mi historia es una de mis favoritas, porque como me han contado siempre, mi Nono entró al pueblo tocando bocina anunciado mi llegada. Casi no me entra más emoción en el pecho, pero lo más lindo está a punto de pasar.

Llegamos a casa! Sí, al fin ya estoy en mi hogar.
En la vereda de casa y el almacén están reunidos familiares y amigos que nos estaban esperando, con mucha alegría y emoción. Hay una catarata de abrazos y felicitaciones. Fueron muchos los que se acercaron a saludar, conocer y desear lo mejor, lo que significa que mis viejos fueron y son muy queridos y ahora si que ya no me entra más emoción en el pecho.

Y como si todo esto no fuese suficiente, al llegar, en la pieza de mis papás estaba preparada una hermosa cuna, junto con ramos de flores dándome la bienvenida.

A partir de ahora soy la nueva integrante de dos grandes y hermosas familias como lo son de la parte materna y paterna. Y sigo recibiendo tesoros en mi vida como lo son mis tíos, primos y abuelos. Más luego llegaran otros a los que solemos llamar amigos.

Ahora tengo un nombre y apellido con los que voy a identificarme en la familia y el mundo.
Ahora pertenezco a este lugar, a este pueblo, a este barrio. No me imagino viviendo en otra parte que acá donde crecí.

Y hablando de crecer quiero también compartir lo maravilloso que fue y es para mí haber crecido rodeada siempre de tantas personas, tanto cariño.

Crecí en el trabajo de mis papás, ellos tenían un almacén ramos generales y bar, por lo que vale decir que muchos de los que me vieron llegar también alguna vez me hicieron upa, me demostraron su cariño con caricias, fueron testigos de mis primeros pasos entre las cajas de galletitas y estantes de alimentos. Pero no solamente los clientes del almacén fueron testigos de mis primeros pasos y travesuras allí, sino que también pudieron ser partícipes mis abuelos, tíos y quizás también algún primo. Todos ellos hoy son los encargados de mantener vivos todos esos bellos recuerdos y anécdotas.

Fueron pasando los años y mis papás como grandes soñadores y luchadores que han sido, se pusieron al frente de un hotel y pensión. De nuevo vuelvo a estar compartiendo mi vida no solamente con ellos y mi familia, sino con un montón de personas que a diario llegaban a hospedarse. A algunos tan solo los vi una vez, pero a muchos los vi ir y venir con sus bolsos o valijas durante años.

Muchos de los estudiantes que estaban en la pensión me vieron pasearme en patas, recién levantada y despeinada, por los pasillos. Más de uno alguna vez me sentó en su mesa con una hoja en blanco, un lápiz y ese fabuloso resaltador amarillo, para que dibujara un rato y así estar quieta por un momento. Ellos también son testigos de mi historia, y a varios de ellos les tocó vivir o padecer una de las etapas más lindas de mi vida que fue mi infancia. Y digo padecer porque por lo general mis ocurrencias implicaban un gran despliegue a la hora de la siesta, ruidos molestos, y hasta incluso su colaboración.

Tengo la dicha de decir que muchos de ellos hoy día recuerdan con gran afecto y cariño a mis padres. Es para mí un orgullo escucharlos recordar cómo mis papás los ayudaron, estuvieron ahí cuando su propia familia estaba lejos y supieron extender ese cariño de padres para con ellos.

En este momento miles de recuerdos inundan mi mente, pero no quiero hacer mucho más extensivo este relato. Solo destacar lo innumerable de a cuántas personas, a cuántas vidas han llegado mis padres con sus actos, sus palabras, su trabajo diario; lo reconfortante que es sentir todo ese cariño mutuo. Agradezco muchísimo a todo aquel que los recuerda a ellos, con el cariño y la alegría que les supieron dar. Sepan que es para mí un inmenso orgullo llamarlos a ellos mis papás.

En el transcurso de mi vida me han tocado vivir distintas instancias, buenas y malas y la consecuencia de esto, creo que son un montón de preguntas y muy pocas respuestas. Son muchas experiencias vividas donde veo que lo divino se hizo presente, y creo que simplemente pasaron porque así debía de ser. Muchos lo llaman casualidad, yo prefiero decir lo que es, providencia de Dios.

Algunas personas a veces han tratado ellos mismos de buscarme una respuesta pero simplemente no la encuentran, y les digo es así, desde que nací, es así. No te enrosques hermano que estoy acostumbrada, vení, sentate y disfrutemos de los momentos que nos da la vida hoy.

Por ese mismo motivo arranque este texto diciendo que la presencia de Dios era muy evidente en mi vida.
Yo no sé si a alguien más en este mundo le ha tocado tener una historia igual o similar de vida, pero lo que no quiero dejar decir es GRACIAS!!! Gracias Dios ante todo, por el don de la vida, por esa mujer que me dejo nacer, por esa Maravillosa familia que me cuido desde el primer momento hasta que mis papás llegaron a buscarme. Gracias a mis viejos que no renunciaron a convertirse algún día en padres; que al sonar ese teléfono volvieron a tener esperanzas y me fueron a buscar. Gracias por llegar a mí vida. Gracias por darme tanto tanto amor desde el momento que llamaron hasta hoy. Gracias por criarme y educarme con cariño, haciéndome conocer los buenos y verdaderos valores de la vida; gracias también por los límites. Gracias por contarme siempre mi verdadera historia. Desde que tengo uso de razón siempre supe que era adoptada, siempre supe mi verdad. Que fundamental es eso en la vida de uno, que importante es saber y conocer las raíces, de donde uno viene; porque por más que por fuera hubiésemos sido parecidos, lo que corre por las venas nunca se calla, no se puede ocultar. Y eso créanme que me hace muy feliz y me llena de orgullo contar siempre mi historia, porque creo que es sincera, hermosa, real y verdadera.

Una vez más Gracias a mis viejos!!! A ellos dos les debo todo lo que hoy soy. Gracias eternamente por siempre dedicarme todo su amor, su paciencia, su tiempo, ese que en ocasiones era escaso porque el trabajo, la responsabilidad de un hogar, llevar adelante los sueños y anhelos de vida, no se hacían fácil y requerían más de lo debido pero aún así, mamá siempre me iba a ver a los actos de la escuela, y papá, que me llevaba al jardín, lloraba conmigo porque yo no me quería quedar. Gracias por aceptar y tolerar mi personalidad, nada fácil, pero de todos modos siempre están apoyándome y acompañándome en mis aciertos y desaciertos. Gracias por enseñarme y dejarme desplegar las alas, por alentar mis sueños, por incentivarme a ir más allá de mis capacidades, por confiar siempre en mi, por exigirme más porque saben que puedo ir mucho más allá mis miedos; Gracias por enseñarme y hacerme ver que sin esfuerzo y dedicación las cosas solas no llegan. Gracias por hacerme saber y entender lo importante que es la familia y los amigos.

Gracias por sembrar cada día en mi vida la fe.
Gracias por el amor indescriptible de todos estos años.
Gracias a Dios por regalarme estos padres. Son mi mayor bendición, no tengo dudas.
Y como diría mi coterránea la Negra Sosa, GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO!!.

Luciana Gareis. 
27/07/2017.

Galería de fotos:

Lectura recomendada: Homenaje Nilda Stang de Gareis “La Tía Nilda”.

5 pensamientos sobre “Mi historia (por Luciana Gareis)

  1. hermoso testimonio Luciana….que valorable que con palabras sencillas expliques tu historia y todo ese amor que recibiste…y lo mejor…lo agradecida que sos !!!! Dios te siga bendiciendo y todo lo bueno que exista, te llegue– abrazo fuerte….

  2. Que bello testimonio. Cuan grande es el amor de Nuestro Padre . Gracias por compartirlo. Muchas bendiciones a vos Luciana y tu hermosa familia

  3. Gracias por compartir tu historia, quizas uno la conocia, pero no es lo mismo contada por vos.
    Felicitaciones por los papás que tenes

  4. Luciana quizás nos conocemos poco .pero leer esto emociona y lo que uno siente es indescriptible . Yo siento que es así y de algún modo comparto tus palabras tan lindas . Yo también llevo una historia parecida . Hoy la vida me dio una familia grande y son todo. Un beso y que seas muy feliz . María Inés

  5. HERMOSO TESTIMONIO DE AMOR….es tan importante el desaseguramientos de tus padres que te hablaron siempre con la verdad , sabiendo que el AMOR TRIUNFA SOBRE TODAS LAS COSAS…Oraciones para tus padres y para ti también.besos

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